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[ 09.09.2017 11:20 ]   ›

Para Rosconi, “los tatuajes y perforaciones causan enfermedades infecciosas”

Se advierte en el Senado sobre la “introducción de bacterias y virus en la sangre”

Las comisiones de Salud Pública y Conservación del Medio Ambiente Humano y de Asuntos Constitucionales y Legislación General de la Cámara de Senadores de la Provincia de Santa Fe, desde la sesión ordinaria de prórroga del jueves 3 de noviembre de 2016, estudiaron el Proyecto de Ley (Expediente 34030 JL) (Expediente 33564 SEN) de autoría del senador justicialista Eduardo Daniel Rosconi (BJ-Caseros); junto en la fotografía exclusiva del Diario Digital El Protagonista Web al senador justicialista Joaquín Raúl Horacio Gramajo (BJ-9 de Julio); ingresado el 28 de octubre de 2016 y que consta de 18 artículos cuidadosamente elaborados; y emitieron despacho favorable y, por ende, se incorporó en el Orden del Día de la sesión ordinaria del pasado jueves 31 de agosto de 2017 donde logró su aprobación por unanimidad y cuya media sanción se giró a Diputados para su estudio; por el cual propone normas sanitarias elementales para la realización de tatuajes, perforaciones, micropigmentación y similares en el ámbito de la Provincia de Santa Fe, con la finalidad de prevenir y proteger la salud de las personas que se someten a estas técnicas, y de controlar la actividad y las personas que la realizan, porque cuando no se emplean las precauciones necesarias y no se utiliza material estéril, “se pueden introducir bacterias y virus en la sangre, incluyendo los virus de la hepatitis B y C o el virus (VIH) que causa el SIDA”.
 
Podemos citar como riesgos y posibles consecuencias de los tatuajes: dolores, infecciones o reacción alérgica, cicatrices gruesas (queloides) e introducción de bacterias y virus en la sangre, incluyendo los virus de la hepatitis B y C que pueden causar hepatitis crónica y cáncer de hígado, o el VIH o virus que causa el SIDA.
 
Es posible que la persona se arrepienta y quiera quitar el tatuaje con tanta intensidad como se deseó en un principio, lo cual implicará nuevos riesgos: aplicación de métodos, cirugías, técnicas con láser. Sin embargo, no siempre es posible eliminarlo por completo.
 
El piercing o perforación consiste en perforar con agujas u otros instrumentos punzantes la piel, mucosas u otros tejidos, para colocar en la abertura obtenida una pieza de joyería u otro objeto decorativo en partes del cuerpo muy variadas. No es una técnica exenta de riesgos, sino que los efectos indeseados son frecuentes: hemorragias, inflamaciones e infecciones bacterianas, alergias, cicatrices y deformidades permanentes.
 
Asimismo, “traumatismos y desgarros, por arrancamiento, roce o presión, más frecuentes en la lengua, ombligo, pezones, labios y genitales”. Aunque menos frecuente que en el caso de los tatuajes, con el piercing o perforación existe posibilidad de infección por los virus de la hepatitis B y C o del VIH. Además, la colocación de piercing en la boca puede provocar lesiones en las encías, producción excesiva de saliva o bien fisuras, astillas y otros daños en los dientes al morder involuntariamente el adorno. La perforación en la lengua puede producir pérdida permanente de sensibilidad y del sentido del gusto, y dificultad para hablar si se lesiona un nervio.
 
Por todo ello, es conveniente que estas técnicas tengan un control del Estado que garantice al ciudadano que decide someterse a ellas, las mínimas condiciones de higiene, sanidad y seguridad, respecto de la persona que lo realiza, el lugar, los elementos, materiales y herramientas utilizadas.
 
Todo el material que se utilice debe ser esterilizado y preferiblemente desechable. Para tatuajes: agujas y tintas de un solo uso. Para perforar: mejor con una aguja estéril de un solo uso que con una pistola de piercing. Todos los instrumentos que se utilicen deben estar esterilizados y guardados en envases estériles hasta su uso. El profesional debe lavar bien sus manos y ponerse guantes quirúrgicos que serán nuevos cada vez y que llevará siempre puestos. No deberá tocar nada más que el propio material y la zona del cuerpo donde trabaja.
 
Cualquier técnica de decoración corporal que perfore la piel, puede poner en riesgo la salud de las personas. Las posibles consecuencias pueden ir desde “pequeñas lesiones o infecciones en la zona, hasta graves enfermedades infecciosas”.
 
El Ministerio de Salud, que será la autoridad de aplicación de la presente Ley, tendrá entre sus atribuciones: implementar cursos de capacitación de carácter obligatorio para los tatuadores y perforadores; otorgar las licencias para realizar la actividad; crear un registro de tatuadores, perforadores y de los centros habilitados; ejercer el control de la actividad; y aplicar las sanciones respectivas.
 
Se prohíbe: tatuar o perforar a personas alcoholizadas o bajo efecto visible de sustancias tóxicas; ingerir alcohol o fumar durante la práctica; y la práctica ambulante de tatuajes y punciones. Todo sujeto que desee realizarse cualquier práctica de las contempladas en la presente Ley, deberá firmar el consentimiento informado. Podrán efectuarse tatuajes y perforaciones indistintamente los menores de dieciocho (18) años no emancipados, cuando acompañen autorización expresa y por escrito con firma certificada del padre, madre o tutor que deberán presentarse, acompañando la respectiva documentación que acredite el vínculo.
 
No podrá efectuarse ningún tipo de modificación corporal en áreas del cuerpo donde haya signos evidentes e inequívocos del uso de drogas, lesiones o afecciones dermatológicas. El tatuador deberá informar a su cliente sobre los procedimientos que realizará y los tintes y materiales que utilizará y “será obligatorio exhibir un cartel informativo a la vista de los usuarios” sobre las advertencias referentes al cuidado, complicaciones, remoción de los tatuajes y perforaciones, así como cualquier otra información de interés.
 
Los pigmentos utilizados para la práctica del tatuaje, deberán ser “aptos para la utilización en seres humanos”, y las herramientas y las joyas utilizadas en el piercing, deberán estar hechas de materiales hipoalergénicos, a los efectos de evitar rechazos o complicaciones. Los residuos producidos por las diferentes prácticas deben ser tratados como residuos patogénicos.        
 
“La falta de cumplimiento de la presente Ley será sancionada por el Ministerio de Salud, autoridad de aplicación de la misma, con: multas, clausura del local, inhabilitación temporaria o permanente de la licencia y denuncia penal, acorde a la gravedad del hecho”, fundamentó el senador justicialista Eduardo Daniel Rosconi (BJ-Caseros), el Proyecto de Ley (Expediente 34030 JL) (Expediente 33564 SEN) de su autoría, que consta de 18 artículos cuidadosamente elaborados, ingresado el 28 de octubre de 2016 y derivado, en la sesión ordinaria de prórroga del jueves 3 de noviembre de 2016 de la Cámara de Senadores de la Provincia de Santa Fe, a las comisiones de Salud Pública y Conservación del Medio Ambiente Humano y de Asuntos Constitucionales y Legislación General que emitieron despacho favorable y, por ello, se incorporó en el Orden del Día de la sesión ordinaria que se llevó a cabo el pasado jueves 31 de agosto de 2017 donde recibió la correspondiente aprobación y se comunicó la media sanción a Diputados para su estudio y posible sanción definitiva a la mayor brevedad; no sin antes reiterar que “cualquier técnica de decoración corporal que perfore la piel puede provocar graves enfermedades infecciosas”.
 
Publicado: 09/Setiembre/2017

Fuente: Fernando Brosutti

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